Roncaglia, sobre el futuro del libro

Roncaglia, sobre el futuro del libro

“El libro no se volverá un objeto desconocido pero la lectura electrónica empezará a sustituirlo”

Editado por Eduvim, “La cuarta revolución” de Gino Roncaglia es una fascinante exploración sobre la digitalización de la cultura. El autor estuvo de paso por Villa María donde recibió el título de “profesor honorario” en la UNVM.

Hay una “cuarta revolución” en la humanidad y Gino Roncaglia tiene mucho para decir al respecto. No se trata de una revolución política, aunque de hecho la involucra. Tampoco social o religiosa, aunque es muy probable que tanto una como la otra se vean modificadas para siempre. Pero la revolución que Gino refiere no trata de revueltas sangrientas o guillotinas sino que concierne a los modos de circulación de la cultura en el mundo. Pero hagamos un breve raconto de las otras tres revoluciones.
La primera, según el autor romano, fue el paso de la oralidad a la escritura. La segunda, del rollo manuscrito al “códex” y la tercera, la invención de la imprenta que posibilitó que el códex ya no fuera un “objeto privado” y se expandiera en Occidente. ¿Cuáles fueron las repercusiones de estas tres “revoluciones”? Con la primera nace la memoria externa del hombre (es decir, su “hardware” más precioso y con ello la Historia); con la segunda aparece el libro un modo de organizar el discurso y el conocimiento (y que perdura hasta hoy); con la tercera los libros impresos, que llegarán a los hogares y ciertos lectores dirán que ya no necesitan de sacerdotes para interpretar la Biblia (nace la Religión Protestante) ¿Qué cosas vendrán con esta “cuarta revolución”? ¿Qué cambios irreversibles configurarán, para bien o para mal, la cultura globalizada del planeta?

Café romano en Villa María

Estamos en un bar frente al Rectorado minutos antes de que a Gino le entreguen el título de profesor honorario en la UNVM, máxima distinción que otorga la casa de altos estudios. Y es en ese contexto que el ensayista responde a todas las preguntas en un italiano clarísimo, haciendo que el bar villamariense parezca de repente un café romano.

-Entonces, Gino ¿cómo nace tu interés por la informática?
-Yo me formé en Filosofía pero fue a partir de mis estudios de Lógica Matemática que empecé a interesarme por la informática, sobre todo en el modo en que se volvía instrumento para la circulación de la cultura. A tal punto que a fines de los ´80 y principios de los ´90, con otros amigos investigadores empezamos a elaborar un proyecto de biblioteca digital para informatizar los clásicos de la literatura italiana. Esto fue mucho antes de la llegada de la web...

-Tu libro empieza citando un cuento de Asimov ambientado en 2157, donde unos chicos encuentran un libro y lo toman como objeto exótico, ya que sólo leen en la pantalla ¿Ese futuro ya está aquí?
-Seguramente se ha acercado, aunque no creo que el libro se vuelva un objeto desconocido o exótico como en el cuento de Asimov. Creo más bien que en los próximos 20 o 30 años, progresivamente, la lectura digital empezará a sustituir de a poco al libro. De momento y por mucho tiempo será una convivencia tranquila. Será un proceso lento pero después, sí, creo que el libro electrónico se volverá el principal modo de lectura. 

-Decís en tu ensayo que Occidente es hijo del libro ¿Cambiará el concepto de cultura con el e-book?
-Sólo en parte, porque la herencia de la cultura del libro permanecerá siempre. Es decir que la escritura seguirá siendo el instrumento principal en la transmisión del conocimiento. Pero evidentemente hay cosas que van a cambiar. Nosotros estamos habituados al maridaje entre escritura e imagen pero no a la inclusión de sonido, video o uso de códigos comunicativos separados de la escritura. Y con la tecnología digital, todos esos canales se han integrado. Y ese cambio en el soporte está produciendo un nuevo modo de transmisión de saberes también.

-¿Eso implica que la gente leerá cada vez menos?
-No necesariamente. En Italia por ejemplo, el porcentaje de lectores de libros creció a fines del siglo pasado al punto que el 48% de las personas leían al menos un libro por año; pero decreció en los últimos años a un 42%. Sin embargo, no creo que esa merma sea responsabilidad del libro electrónico sino más bien de un cambio en los modos de leer y consumir el conocimiento. Hoy han crecido muchísimo las redes sociales y la web, y las librerías debieron generar otros espacios para sobrevivir. En Italia no era costumbre que en una librería hubiera eventos culturales o el concepto “Fnac” o “Barnes and Noble”. Pero incluso estos modelos son transitorios y no sé cuánto podrán durar.

-Es la primera vez que te editan en el país ¿cuál fue la repercusión de tu ensayo?
-Hasta ahora muy bueno. Vengo de presentar el libro en la Universidad Nacional de Córdoba donde me hicieron muchas preguntas y conocí a investigadores que trabajan en el área. El hecho de que Eduvim se haya interesado en mi libro me pone muy contento. 

-¿Qué sabías de la literatura argentina antes de venir ?
-De chico me interesaba muchísimo la literatura sudamericana y de Argentina había leído a Borges y Sábato. Aún recuerdo cuánto que me había fascinado “Sobre héroes y tumbas”. Incluso durante mucho tiempo fue uno de mis libros favoritos. Luego, cuando empecé a escribir en diarios, uno de mis primeros artículos fue precisamente sobre Borges. Traté de precisar las razones por las cuales nunca ganó el Nobel.

-¿Y por qué creés que nunca se lo dieron?
-Por un prejuicio europeo; ya que durante mucho tiempo se pensó en Europa que la literatura fantástica era una “literatura de derecha”. Y este prejuicio recayó no sólo sobre la persona de Borges, que de hecho era conservador, sino sobre toda su obra. Hoy ese prejuicio ha sido ampliamente superado. Yo creo que la literatura fantástica es un modo fascinante de hablar o de hacer una descripción de la realidad. Es una lástima que cuando Europa leyó a Borges, el árbol les haya tapado el bosque…

Iván Wielikosielek
 
 

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