Que la impunidad no vuelva a reinar. Por Susana Barco

Que la impunidad no vuelva a reinar. Por Susana Barco

 

Tras el fallo de la Corte Suprema que otorga la posibilidad de reducción de la pena a los genocidas del proceso, representando una amenaza a las históricas conquistas conseguidas en materia de Derechos Humanos en nuestro país, Susana Barco(*), ex-presa política y autora de Corredores de la memoria, la obra testimonial publicada por nuestro sello donde narra sus días como detenida en el Campo de la Ribera y en la UP1 de Córdoba, escribe en vísperas de la movilización nacional en contra del 2x1:

 

Las Leyes de Impunidad, dictadas entre 1987 y 1990 implicaron un golpe durísimo para todos los que buscábamos Justicia. Sin embargo, no cejamos en nuestro empeño. Y esa lucha incansable condujo a su anulación y a la ejecución de los Juicios tantas veces demandados. La consigna de MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA recorrió las calles del país, movilizó a cientos de miles de ciudadanos/as que habían padecido el horror de los crímenes de lesa humanidad cometidos por los genocidas durante el terrorismo de Estado. A ellos se fueron sumando los jóvenes que hicieron propia la consigna y hoy, son más los integrantes de las nuevas generaciones que los viejos que padecimos el horror, quienes integran las luchas por la Verdad y la Justicia. Creímos que NUNCA MÁS se permitiría que la IMPUNIDAD volviera a reinar. Pero sin embargo, hoy el 2x1 que pretende aplicar la Corte Suprema con sinuosos argumentos de dudosa valía legal, trata de dar por tierra con las luchas y los fallos que condenaron a los genocidas

¿Qué es lo que lo que se busca amnistiar (sin eufemismos) quebrando el marco legal? Son las condenas a los delitos de LESA HUMANIDAD que de modo alguno pueden ser homologados con delitos comunes. Estos delitos son ya cosa juzgada de acuerdo con las normas legales vigentes, se trata de delitos contra lo esencial del ser humano, que en arreglo con normas nacionales e internacionales son imprescriptibles. El catálogo de horrores testimoniados durante los juicios -torturas inimaginables; violaciones; muertes espantosas; apropiación de bebés y la consecuente privación de la identidad del apropiado; creación de centros clandestinos de detención amparados por el Estado (verdaderos campos de concentración, de exterminio cotidiano); cárceles legales bajo condiciones infrahumanas; hogueras de libros- todo convocó a la búsqueda de MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA. Durante todos estos años -más de cuarenta ya- nadie buscó hacer justicia con manos propias- y los represores tuvieron la oportunidad de defensa en juicio que nunca otorgaron a sus víctimas. Y nuestro país fue reconocido en la comunidad internacional como un ejemplo honroso en la búsqueda de Justicia.

No podemos, no queremos ni debemos callar frente a esta iniquidad. Estaremos el miércoles en todo el país haciendo escuchar nuestras voces. Allí estarán los jóvenes que son la garantía de continuidad de una lucha inclaudicable. Esos jóvenes (a muchos de los cuales fueron sus maestros - hoy tan vilipendiados-, los que les abrieron los ojos a una memoria encerrada por mucho tiempo bajo siete llaves), a todos ellos/as no se los calla ni se los detiene porque luchan por un futuro digno. Y es con ellos que afirmamos que la memoria no se vende, no se rinde ni se borra.

Por el futuro, por la memoria de nuestros 30.000 con quienes compartimos el anhelo y las luchas por una sociedad justa, estaremos todos y todas PRESENTES.

 

(*)Susana Barco, nació en Federal (Entre Ríos). Es maestra, profesora y licenciada en Ciencias de la Educación de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ejerció la docencia en los niveles primario, secundario y en institutos de formación docente, así como en la Universidad Nacional de Córdoba y en la Universidad Nacional del Comahue; en esta última, también fue decana normalizadora y allí hoy es profesora consulta. En esa universidad, asimismo, creó la Maestría en Educación Superior Universitaria, dedicándose también a la investigación. Participó en la reforma educativa rionegrina y en el currículo de formación docente neuquino. Dictó cursos en numerosas provincias argentinas, así como en diversos países latinoamericanos en los que también actuó como asesora. Ha publicado trabajos en el país y en el extranjero, dedicándose particularmente a cuestiones curriculares, formación docente y didáctica crítica. Actualmente dicta cursos de posgrado en distintas universidades. Participó en la redacción de dos volúmenes colectivos: “Nosotras, presas políticas” y “Huellas, memorias de resistencia (Argentina, 1974-1983)”. Está radicada en el sur del país.

Sobre su secuestro. Vivía con su esposo y sus hijos Fernando, de 12 años, y María Laura, de 8, cuando golpearon a su puerta el 4 de octubre de 1977, a las 6.30. “Dijeron que eran del Tercer Cuerpo de Ejército. ‘Momento, que me pongo una bata’, contesté, mi marido me acompañó y abrimos. Eran cuatro. Uno de ellos dijo ser el capitán Wenceslao Claro. Me dijeron que me iban a llevar para hacerme unas preguntas. Pedí que me dejaran despedirme de mis hijos. María Laura era chiquita y estaba asustada. Mi hijo me preguntó por qué me llevaban y le dije que para hacerme unas preguntas. ‘¿Y volvés rápido?’, le dije que sí. Pero volví tres años y 23 días después”.

 

 

Libros relacionados

En este libro, la autora recorre sus dias como presa política en el Campo de la Rivera y en la UP1 de Córdoba, narrando episodios vividos juntos a sus compañeras de cautiverio.

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