El atleta de las letras ya está en carrera. Gira de presentaciones

El atleta de las letras ya está en carrera. Gira de presentaciones

Ya está en circulación "Un atleta de las letras. Biografía literaria de Juan Filloy", del reconocido escritor Ariel Magnus. En días pasados, el propio autor estuvo presentando la obra en distintos puntos de nuestra provincia. En la ciudad de Río Cuarto, ciudad adoptiva de Filloy, en la que pasó más de 60 años de su vida, se desarrolló una de las presentaciones del material con una amplia y sentida convocatoria, de la que surgieron cantidad de anécdotas sobre el escritor. También en Villa María, en el marco del gran Festival Vive y Siente, donde además Magnus presentó la colección que dirige para nuestro sello, Pintó Leer (clásicos para primeros lectores), y en la ciudad de Córdoba, en el espacio cultural Café del Alba. En esta oportunidad el autor fue acompañado por la Doctora en Letras Candelaria de Olmos, quien introdujo el evento con una exhaustiva reseña sobre el material. A continuación compartimos un fragmento de su alocución, que nos ayuda a introducirnos en la obra: 

El título que Ariel Magnus le ha dado a su biografía de Juan Filloy, “Un atleta de las letras” hace sospechar una biografía deportiva. El subtítulo (pero también “las letras”) prometen, sin embargo, “una biografía literaria”.

Las 450 páginas que siguen a esa promesa inicial constituyen una biografía inteligente sobre un escritor muy transitado pero también muy clausurado, muy encerrado en el cepo de un mito remoto y reiterado que ha sido perjudicial para el artista y cómodo para la crítica. Es, además de inteligente, una biografía obsesiva, felizmente obsesiva: Magnus no investiga, escarba; no cuenta, revela; no afirma, sospecha; no parafrasea, transcribe; no escatima lecturas, las multiplica y las hace escritura y, sobre todo, Magnus no se contiene, se deja fascinar. Por la figura de Filloy y por los diversos textos que le permiten evocarla o más bien diseñarla, construirla: obras editadas e inéditas del propio Filloy, pero también y, muy especialmente, un enorme volumen de fuentes bibliográficas, periodísticas y documentales. En un país donde documentarse (dar con las fuentes documentales) es una aventura accidentada, plagada de obstáculos y vacíos cuando no de endriagos y custodios (o de endriagos-custodios de las fuentes documentales cuando las hay) este es un mérito no menor.

Y siendo el biografiado un escritor cuya obra se escribió en una ciudad de provincias y se publicó mayormente en forma privada, el mérito es doble. Si además se considera que el biografiado tuvo la indecencia (o la insenescencia) de vivir 106 años, el mérito es triple: porque una cosa es biografiar a Lord Byron, Emily Brönte o Roberto Arlt (todos fallecidos jóvenes) y otra muy distinta a quien atravesó, como se ha dicho muchas veces, tres centurias.

Tal como el género lo demanda, la biografía tiene un orden cronológico cuyo andar Magnus ralentiza aquí y allá para atender a núcleos temáticos que dan cuenta de la poliédrica personalidad de JF. Como es natural, el relato empieza por la infancia, sigue por la vida universitaria y la mudanza a Río Cuarto y sus primeros pasos en esa ciudad: el desempeño profesional en la justicia provincial y el periodístico en El Pueblo, los primeros libros, el noviazgo epistolar con Paulina (escandida en capítulos alternados, la narración de ese noviazgo o de la seducción epistolar que lo precedió le da a la biografía las formas de una novela romántica o de suspenso), los años de silencio editorial, la jubilación y la actuación en el Rotary Club, los viajes (que Magnus sigue de cerca y paso a paso, casi como un valet), etc. La reincorporación a la justicia después del 55 le permite explorar al autor la actuación de Filloy como camarista, para lo cual va y hurga en los archivos de tribunales los fallos del juez para constatar que “bregaba por una justicia moderna, menos apegada a la letra muerta que al sentido común, y que hiciera empatía con las víctimas” (266-267). Después vienen los 60 y los 70: la fundación de la SADE filial Río Cuarto y la vicepresidencia de la SADE nacional, el viaje a Europa (el segundo), las publicaciones de Paidós, la construcción del mito-Filloy a fuerza de malentendidos y datos apócrifos (por fin alguien –Magnus– resuelve el misterio de la supuesta frase de Alfonso Reyes sobre Filloy), la vuelta a las publicaciones privadas, el episodio de Vil & Vil, el regreso a Córdoba.

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Ariel Magnus reúne y amalgama en este libro la vida y la obra de Juan Filloy: su pasión por los deportes, su ferviente anticatolicismo, su participación en la reforma universitaria de 1918, su cosmopolitismo y, a su vez, su localismo riocuartense, las penurias económicas de la infancia, sus amores, su expulsión de la justicia por parte del gobierno de Perón, su antimilitarismo, y un largo etcétera son causa y efecto de su pluma.

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