Córdoba respira lucha

Córdoba respira lucha

Córdoba Respira Lucha, dice Leonardo Rossi en el título de este libro, y nos genera instantáneamente un recuerdo de la historia de ese pueblo y de periodos de gran agitación nacional en los cuales esta provincia jugó un rol central, muchas veces abriendo caminos. Es el de una Córdoba compleja, conservadora casi siempre, pero que no pudo y no puede contener sus fuerzas innovadoras; una Córdoba dogmática y cerrada, pero que irrumpe periódicamente para romper en mil pedazos esquemas y paradigmas. Es una Córdoba que reflejó con pasión los procesos de luchas políticas, culturales, sociales y económicas a lo largo de los últimos 100 años, procesos que fueron, y son aún, expresión de las contradicciones que intenta resolver nuestra sociedad. Desde esa Córdoba, Leonardo Rossi y la fundamental voluntad de la Editorial de la Universidad de Villa María nos traen este libro donde se refleja –con la claridad de aquel que tiene la capacidad de “sentir” al que protesta, al que reclama, al que resiste–, las historias de la lucha del pueblo cordobés en este siglo xxi.

El autor, como buen periodista, no nos presenta un conjunto de informaciones recogidas de distintas fuentes; él estuvo allí, en el lugar, en el momento. Él entrevistó a los actores de los conflictos de uno y otro bando y con gran capacidad narrativa nos ofrece este libro que en realidad es un documento necesario para comprender lo que pasa abajo en nuestro pueblo en el contexto de mundo globalizado y capitalismo extractivista y neoliberal de la primera parte del siglo xxi.

Estas disputas, que muchas veces han surgido espontáneamente ya sea por haber padecido con este modelo productivo contaminación, enfermedad, pobreza o desalojo, vienen sumado voluntades desde diversos sectores de la sociedad, constituyendo un peculiar agrupamiento de fuerzas, con campesinos, docentes, médicos, abogados, estudiantes, amas de casa, artistas y un largo etcétera de personas sensibles, para observar el gran problema de este modelo productivo y sumar fuerzas desde su oficio o desde su acción, abriendo caminos posibles. Es muy importante destacar en este punto la labor de los periodistas independientes que ayudan a visibilizar estos conflictos, tan opacados por los medios hegemónicos, silenciados, ninguneados, tildados de fundamentalistas, al mismo tiempo que muchas veces la misma sociedad permite que se penalice a estos luchadores con persecuciones laborales, perjuicios económicos o académicos, para no hablar de las amenazas y agresiones que muchas veces recaen en los que están al frente del movimiento. Por esto, y porque muchas veces es difícil sostener la lucha en una sociedad que no llega a comprender las consecuencias de este modelo, es tan importante la labor de  personas como Leonardo Rossi, para llevar a la luz pública esta verdad que pide a gritos ser revelada.

Este libro es muy importante, no solo porque es el primero que es capaz de exteriorizar y de describir las luchas que ahora se desarrollan en Córdoba (pero que también se replican en muchos otros pueblos del país), sino porque nos permitirá analizar y comprender lo que este conjunto de conflictos y luchas populares significan, los que estas acciones y resistencias nos están diciendo.

Nuevos escenarios de violaciones a los derechos humanos son aquí evidenciados y a partir de la voluntad de defender esos derechos surge el conflicto; conflictos nuevos por lo masivo, por lo generalizado; por generarse en la matriz del sistema productivo, como podremos descubrir en el relato perceptivo del autor.

Conflictos que surgen del “desarrollo” de un modelo de provincia productivista y destructiva diseñada para el agronegocio. Problemas que no son aquellos por lo que lucharon generaciones y generaciones de obreros, estudiantes e intelectuales de Córdoba durante el siglo xx, pero que tienen que ver con los valores que cimentaron esas luchas. Valores como la defensa de la vida, de la salud, de un futuro para todos, de la verdad, de la justicia y de sostener los principios más allá del dinero en juego.

Rossi nos habla en una primera parte del libro de los Bosques de Córdoba, cómo fueron y son masacrados para extender la frontera agro-ganadera; y cómo bajo este bosque surgen actores sociales que se yerguen en su entereza, resisten y denuncian. Y este conflicto genera adhesiones y compromisos de los ciudadanos y la lucha se despliega en el plano cultural logrando simpatías y solidaridades. El desmonte avanza a las zonas serranas para consolidar la renta sojera en inversiones inmobiliarias mientras que las inundaciones mortales atraviesan los pueblos y estos se levantan y organizan de nuevas formas.

En la segunda parte titulada Aire, el autor entra de lleno en el conflicto que encuentra frente a frente al agronegocio–con su empresa estandarte (Monsanto)–, a los grandes y medianos agricultores (que ahora se denominan productores agrícolas), a sus cámaras empresariales y a sus medios hegemónicos de comunicación con grupos de vecinos que se encuentran y organizan por toda la geografía de la provincia para reclamar por la salud de sus familias afectadas por los agrotóxicos. La batalla cultural y comunicacional del “desarrollo ante todo” se enfrenta a la consigna de que “el progreso que contamina y mata no es progreso”. Las madres de Ituzaingó, los vecinos contaminados por la alcoholera Porta en el barrio San Antonio de la ciudad de Córdoba, la Red de Prevención de Monte Maíz van de la mano del desarrollo de una corriente por la “ciencia digna” en las universidades que pueda acompañar este proceso. La fortaleza de este movimiento se verifica en la imposibilidad de Monsanto en instalar una planta de maíz venenoso en Malvinas Argentinas, a pesar de contar la empresa con el apoyo de todas las facciones políticas partidarias en el poder en los distintos estratos del estado.

La tercera parte de este libro es la Tierra. La resistencia al despojo de los campesinos ancestrales, de su movimiento en desarrollo, sus triunfos y esperanzas.

Por último, en la cuarta parte Rossi abre la perspectiva de los Otros Mundos posibles y por construir fuera de la hegemonía del agronegocio, el extractivismo y la lógica capitalista de convertir al ambiente en un medio de enriquecimiento y por lo tanto la necesidad de su apropiación.

Córdoba respira lucha nos muestra cómo crece y se despliega un movimiento social reflejando conflictos que los partidos políticos avalan o simplemente ignoran. Estas luchas son luchas ecológicas, las luchas sociales del nuevo siglo. El movimiento ambientalista (o ecologista) mundial tiene distintas vertientes, aunque podríamos reconocer tres principales. Una es la del culto a lo silvestre, del conservacionismo surgida a fines del siglo xix en EEUU, sus mayores logros fueron los Parque Nacionales que se replicaron por todo el mundo: lugares prístinos, supuestamente inmaculados a los que había que proteger (incluso de sus pobladores originarios). En esta visión se considera al ambiente como un bien de lujo y no como una necesidad, expresiones de esta corriente son organizaciones como World Wide Fund for Nature (wwf) con su osito panda, Vida Silvestre y en alguna medida Amigos de la Tierra.

Otra corriente es la que promueve la “sustentabilidad”, la ecoeficiencia; una corriente más propia de ingenieros y de la economía ambiental que propugna soluciones técnicas para los problemas en que el progreso destruye el ambiente donde vivimos (o que lo destruya menos).  Esta corriente de pensamiento sostiene argumentalmente al movimiento verde europeo, sobre todo alemán.

Pero hay otra corriente que viene creciendo en el sur del mundo. Es la nacida en conflictos ambientales a nivel local, regional, nacional y global causados por el crecimiento económico y la desigualdad social. Joan Martinez Alier[1] la llama el “ecologismo de los pobres”, pero es un movimiento por la Justicia Ambiental y que se va tornando cada vez más de carácter político, de ecología política que interpela al modelo de desarrollo hegemónico en el mundo. Es un movimiento que surge de acciones defensivas de comunidades agredidas en su supervivencia, praxis que las lleva a tomar cada vez mayor conciencia de la contradicción ecológica que encierra el sistema productivo en auge y la necesidad de crear un mundo mejor, más sano para todos.

Ese movimiento es el que Rossi nos muestra en este libro. En Filipinas, en Perú, en México, en el delta del Níger, en Sudáfrica, en Brasil y en Córdoba miles de personas combaten por la justicia ambiental y por un nuevo orden y en ese proceso, defendiendo la vida, asumen banderas ecologistas.

El avance del capitalismo globalizado y la tecnología puesta al servicio de la reproducción rápida del capital ponen en crisis la capacidad de regeneración de la naturaleza creando pasivos ambientales, máximos en la periferia del mundo capitalista. Ignacio Sabbatella[2] analiza la desigualdad ambiental en este contexto, la contradicción capital vs. trabajo no es la única del capitalismo, capital versus naturaleza se expresa de una manera global nunca evidenciada en la historia de la humanidad, multiplicando desigualdad ambiental, que se acumula a la social, a la política, a la de género y a la étnica preexistentes; y de esa manera la desigualdad ambiental enfrenta a distintas clases, capas y sectores sociales con las clases apropiadoras de la naturaleza.

Estas luchas en el contexto argentino también son parte de un compromiso histórico del pueblo en la defensa de los derechos humanos y surgen de nuestro inconsciente colectivo; no es casual que miles y miles de madres y mujeres encabecen los movimientos en defensa de la vida, como si fueran miles y miles de nuevas Madres de Plaza de Mayo. Aprendiendo día a día de los errores pasados y de las pequeñas victorias actuales y buscando mejores herramientas, Córdoba respira lucha, porque “los dolores que le quedan son los derechos que le faltan”[3]

Prólogo de Medardo Ávila Váquez (Red de Médicos de Pueblos Fumigados)

[1]MartinezAlier, J.: El Ecologismo de los Pobres. Editorial Quimantú. Sexta edición mundial, primera en Chile, 2014.

[2]Sabbatella, I.: Latinoamérica frente a la crisis ecológica global, [en línea], Disponible en:http://www.reduas.com.ar/latinoamerica-ante-la-crisis-ecologica-global-i...

[3]Roca, D.: Manifiesto Liminar. La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América. Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba – 1918.

Leonardo Rossi. Nació en San Fernando del Valle de Catamarca en 1987. Creció y obtuvo su formación primaria, media y universitaria en el sur del conurbano bonaerense. Es Licenciado en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Desde sus primeras investigaciones periodísticas buscó indagar en torno a las problemáticas campesinas e indígenas. A través de una pasantía en el diario Página 12 comenzó a profundizar en estos temas, con los que continúa ligado hasta el presente. Escribió artículos para medios gráficos como la revista Acción, THC, NAN, El Cruce (UNLZ), Hoy Día Córdoba, El Argentino (Córdoba), Latein Amerika (Alemania) y Sudlink (Alemania), entre otros. Además sus textos han sido publicados en numerosos sitios web que visibilizan los impactos sociales, sanitarios y ambientales de los llamados “agronegocios”. Desde 2013 está radicado en Colonia Caroya, Córdoba.

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Las páginas de Córdoba respira lucha buscan aproximar, en clave testimonial, algunas de las miles de voces que en territorio cordobés gritan: “un nuevo modelo de agricultura es urgente”. Lo que esta voz colectiva nos dice es que algo no anda bien con el sistema productivo de los “agronegocios” y, más que eso, que algo explota frente a nuestros cuerpos. La intención de este libro es visibilizar diversas realidades que atraviesan la provincia, vinculadas de forma directa con ese sistema.

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