Ariel Magnus

Desde siempre, la Patagonia goza del curioso prestigio de ser el territorio de las realizaciones. Irse “al Sur” equivale, aún hoy, para mucha gente, a mudarse a un lugar donde se concretan los sueños. Incluso si el sueño de uno es la abolición de la propiedad privada y para el vecino es estrictamente lo contrario.